Carlos era un niño que le encantaba atrapar animales en el bosque. Y utilizaba diversas estrategias para cazar y pescar: señuelos, trampas, rejas y canastos tejidos en las caídas de agua para los peces.

Un día, la cadena de su bicicleta se soltó. Entonces al tratar de colocarla, giró con fuerza pedal para que la cadena se acomodara nuevamente. Pero por desgracia, no alcanzó a quitar la mano y sus dedos quedaron atrapados con los dientes del engranaje.

Como su bicicleta tenía freno a pedal, no podía retroceder el trayecto de la cadena. Así que tuvo que dar una vuelta completa hacia delante para liberar sus falanges. Al hacerlo, los pedazos de carne quedaron entre los engranajes y la cadena dejando traslucir sus huesos. En ese momento de tanto dolor, Carlos pensó en el sufrimiento que le ocasionaba a los animalitos que él cazaba con tanta alegría. Desde ahí, jamás volvió a colocar una trampa en el bosque.

Muchos son los que aún no han tomado conciencia, de las terribles consecuencias que implican la contaminación del medio ambiente. Y por ello, mantienen actitudes egoístas que afectan a todos. Por esta razón, quiero compartir algunos consejos que nos permitirán cambiar nuestra forma de actuar:

I – RESPETE A SUS SEMEJANTES: En la mayoría de los casos, la contaminación ambiental se produce por causa de la falta de respeto al prójimo. Priorizando cuestiones individualistas en lugar de buscar el bien común. Es hora de empezar a pensar en los demás, porque haciéndolo todos seremos favorecidos.

II – PRACTIQUE LA SOLIDARIDAD: Quizás haya cuestiones como la falta de agua, que momentáneamente no le afecten. Sin embargo, comience a ser solidario con quienes tienen estas necesidades preservando esos recursos. Porque nadie puede asegurar que nunca tendrá necesidad de ellos.

III – ACÉRQUESE AL CREADOR: La naturaleza es un bien preciado creado por Dios, que recobra su significado cuando entendemos cuánto vale nuestra vida. Y la única manera de lograrlo, es acercándonos al Creador para que él pueda transformar nuestro corazón. Al aceptar a Jesús como nuestro salvador, todas las cosas comienzan a tener el lugar que se merecen, entre ellas la naturaleza.

Conclusión:
Si nos diéramos cuenta del estado de emergencia ambiental en la que se encuentra nuestro planeta, dejaríamos de hacer cantidad de cosas que afectan directa o indirectamente al medio ambiente. De esto se trata precisamente la verdadera lucha ambientalista.