La paz es una sensación buscada por todos los seres humanos. Generalmente, tratamos de encontrarla en caminos equivocados y nos pasamos la vida luchando para hallarla, pero a veces lo hacemos detrás de las conquistas materiales, simplemente porque creemos que allí la encontraremos. Corremos y nos cansamos, al llegar descubrimos que de nada sirvió, no estaba allí.
tal vez usted Está buscando paz para su vida. y Desea hallar descanso para su alma Veamos juntos la experiencia de Juan Luis Guerra.
aparentemente la música lo era todo para Guerra, quizás por encima de su propia familia. También mencionó que para ese entonces solía tomar pastillas para dormir y tenía un vacío de paz que no lo llenaban todos los trabajos que había recibido. Las continuas giras a veces no le daban ni tiempo para saber en que país estaba.
Sin duda, este cantante, aún con su fama y su dinero, sólo pudo encontrar la plenitud cuando dejó a Dios intervenir en su vida. Su búsqueda apuntó a la paz, ¿qué hacer cuando sentimos que tenemos todo pero no encontramos la paz?
Recuerdo la historia ocurrida durante un terremoto, hace unos pocos años. Los habitantes de la pequeña ciudad, con un gran pánico, corrían de una a otra parte, cuando vieron que una anciana, a quien todos conocían, tenía una actitud de paz y sosiego. Desde la puerta de su vivienda parecía sonreír a los que corrían con temor y espanto. Alguien entonces le preguntó:
--Abuela ¿Usted no tiene miedo?
A lo que la anciana, una mujer de fe , contestó:
--No, no tengo miedo…. Al contrario… estaba pensando que tengo mucha suerte, porque tengo para ayudarme a un Dios que puede, si quiere, sacudir el mundo.
Esa seguridad y confianza solo se puede lograr cuando hay paz en nuestro interior. La Biblia dice: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (…) Para hallar paz debemos mirar a Jesús y confiar en Él.
La paz no es sólo una sensación del momento, no estamos hablando de tranquilidad, es una actitud de confianza aún en medio de los problemas. Es sentirnos seguros y anclados en algo más fuerte que nuestra propia situación. ¿Y qué más fuerte que Dios para confiarle nuestra vida?
Porque no solamente nos dará paz para atravesar los momentos de tormenta, sino que también nos enseñará superarlas con menos dolor y mayores satisfacciones.
Yo le aliento a que se acerque a esa gran fuente de paz y amor y le aseguro que hallará aquello que durante tantos años ha estado buscando.
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